martes, 6 de marzo de 2018

Tres relatos marxólogos: Marx, utopías y distopías / Ángel Américo Fernández

           
                                                                                                      
En la abigarrada selva de contribuciones teóricas herederas de la obra de Marx se encuentran textos de tipos diversos que pueden ser filosóficos o ideológicos, algunos que ponen el énfasis en los aspectos prácticos de la lucha revolucionaria, otros que insisten en los aspectos del método  dialéctico, otros más que abordan los circuitos de lo económico e incluso se encuentran los que  hacen un periplo por la estética y los asuntos culturales. La tesis central que anima el presente ensayo es que entre una amplia cantera de obras, agenda de temas y estilos de pensamiento relativos a la producción intelectual marxóloga, es posible elaborar una taxonomía que permite clasificar el marxismo en tres grandes vertientes, relatos o tipos: 1. El marxismo de Marx 2. El marxismo-leninismo y 3. El marxismo crítico.
                                   
                                    l. El marxismo de Marx
Es el marxismo fundador ligado a las luchas sociales y políticas de Europa en la segunda parte del siglo XIX en la que el propio Marx fue protagonista no sólo como escritor sino como actor y animador. Este contexto de “la lucha de clases” en Francia, Inglaterra y Alemania, se corresponde con la fase de creación del marxismo en cuanto el autor de la teoría, Karl Marx, emprende la monumental tarea de dotar de fundamentos a las luchas del movimiento obrero mundial. Es el marxismo que en textos centrales como la Ideología Alemana (1845) y los Manuscritos económicos filosóficos de París (1844) aborda el problema de la emancipación del hombre, toma distancia neta de la religión, rompe con la filosofía idealista  y con toda la filosofía metafísica, y finalmente, considerando la experiencia histórica alemana rompe con el respeto al Estado. En este último aspecto, tras constatar en ese país la continuidad crónica del absolutismo, llega a la conclusión de la debilidad de las soluciones políticas y se decanta por soluciones totales o radicales depositando su confianza en una clase, el proletariado, para realizar la tarea de una revolución social.
Asimismo, es el marxismo de la teoría desplegada mediante el método dialéctico heredado de Hegel, pero despojado de su halo místico, que introduce para las Ciencias humanas una visión para comprender la sociedad moderna capitalista como un campo de contradicciones históricas: el valor se opone al precio, la plusvalía se opone al salario, el capital se opone al trabajo, la burguesía es el opuesto antagónico del proletariado, el carácter social de la producción se opone al modelo privado de la apropiación.
 Pero también es el marxismo del Manifiesto Comunista que declara explícitamente la tesis de la lucha de clases, la dictadura del proletariado y las llamadas medidas prácticas como las expropiaciones y estatizaciones, aunque -hay que decirlo- se trata de un texto que no es comparable en rigor y enjundia con otros del mismo Marx.
Y finalmente es el marxismo que no se conforma con la mera crítica hermenéutica de la ideología, la filosofía, la religión o el Estado, sino que es mucho más ambicioso, quiere ser científico, se propone analizar el funcionamiento del modo de producción capitalista, pero además fundamentar la revolución en una ciencia. En efecto, Marx procede como lo haría cualquier investigador positivista que opera con las reglas de la ciencia occidental. “En la presente obra nos proponemos investigar el régimen capitalista de producción y las relaciones de producción y circulación que a él corresponden”. (El Capital, volumen I, Prólogo). Pero al aceptar las reglas de la ciencia, Marx coloca a su teoría y a su revolución sobre un tablero agonístico que implica pruebas y refutaciones. Y es allí donde comienzan a hacerse visibles serias grietas e inconsistencias, porque al pronosticar el derrumbe del capitalismo, al anunciar la revolución proletaria teniendo como ancla la teoría del valor-trabajo, pronto quedará expuesto por el tiempo histórico y por la evolución de la ciencia económica moderna.
En efecto, Marx adoptó el error de David Ricardo e hizo suyo el concepto de valor como “substancia”, según la cual las mercancías tienen un valor absoluto y el trabajo es la substancia de ese valor. Tardarían  100 años de evolución de la ciencia económica para que se llegara a clarificar que lo que determina el valor de un bien no es el trabajo que requirió sino la capacidad de satisfacer las necesidades de otros seres humanos que lo demandan. Por tanto, el valor no es una substancia sino una relación. Esta formulación es central en la economía política moderna y en esa dirección se encuentran fabulosos textos en Venezuela como los del investigador Emeterio Gómez. De modo que en la composición del valor como relación –valor relativo- queda implicada una condición de no-dependencia del trabajo, en la medida en que intervienen otros factores como la escasez, la demanda, el tiempo y hasta las expectativas y valoraciones de los sujetos económicos. Sintetizando: cuando es exorcizado el fantasma sustancialista se impone la realidad inapelable de que el valor se constituye en el mercado.  “El valor sólo puede ser valor de cambio o precio y […] esta es la única realidad estrictamente mercantil.” (Gómez, Emeterio, Socialismo y mercado).
En el despliegue del trabajo de Marx había quedado una huella nefasta sobre la sociedad fundada en el mercado y el precio. Por tanto, en la sociedad del futuro el mercado debía desaparecer. Pero desplomada la teoría del valor-trabajo, queda seriamente averiada la teoría de la plusvalía y ello deja como meramente especulativa la teoría del derrumbe que, por cierto, ha sido literalmente barrida por el laboratorio de la historia. Es por ello que marxólogos y exegetas al constatar que la teoría de Marx ha sido rebasada por “los hechos”, han estado corriendo detrás de éstos para remendar y maquillar la teoría. Es lo que explica diversas cabriolas y enroques como aquella de que Marx no quiso explicar el capitalismo y los precios sino elaborar una teoría de la alienación –tamaño embeleco-, o cuando vieron a naciones prosperando con capitalismo y mercado ¡oh sorpresa! se apuraron para llegar a postular sin rubor alguno “socialismo de mercado”.
En una mirada epistemológica sobre la ciencia Imre Lakatos sostiene que cuando una teoría explica o predice hechos nuevos es una teoría progresiva. Por el contrario, si la teoría se retrasa con relación a los hechos, el programa de investigación es regresivo. (Lakatos, Programas de investigación científica). Cuando se ve a los seguidores de un paradigma corriendo tras “los hechos” sin poder explicarlos y sólo apremiados por hacer trabajo de utilería con el fin de poner suturas en la teoría, entonces se dice que la teoría ha sido rebasada por los hechos. Este es el caso del marxismo, el de Marx. En consecuencia, estamos en presencia de una teoría regresiva.
Naturalmente, los marxistas todavía pueden invocar su revolución, tal vez en nombre de principios humanistas, vínculos afectivos o hasta éticos, pero lo que sí no pueden hacer es afirmar que la revolución tiene un fundamento científico.
                                   II. El marxismo-leninismo
Carece de sentido tratar las proposiciones de la ideología oficial soviética a nivel cognoscitivo: pertenecen al dominio de la razón práctica, no al de la razón teórica. Herbert Marcuse.
Esta peculiar versión del marxismo, a diferencia de la primera, no es motivada por un interés de fundamentación teorético o en el nivel epistémico, sino gobernada por los apremios de la práctica, toda vez que tras el triunfo de la revolución de Octubre de 1917 se hizo necesario en Rusia desmontar las rémoras del régimen zarista semifeudal y emprender la tarea de construir la sociedad socialista. De allí las preocupaciones prácticas de Lenin para encarar las demandas de los procesos reales en términos de tácticas y estrategias, considerando las especificidades de una revolución en un país atrasado y cercado por países pujantes del capitalismo. En este contexto, se privilegiaron cuestiones como la industrialización, la electrificación, la incorporación del campesinado en la órbita teórico-práctica y, dado el carácter “inmaduro”  del proletariado, se desplaza el agente revolucionario hacia el partido centralizado como vanguardia del proletariado. Este marxismo en sus formulaciones tiene un carácter pragmático e instrumental. Se trata de la puesta en escena del marxismo que debe organizar la sociedad, implantar la dictadura del proletariado, organizar a los trabajadores, poner en marcha una nueva maquinaria de Estado e iniciar un disciplinamiento social y cultural para la transición hacia la sociedad del futuro. Pronto asumirían que se debía apalancar la revolución “desde arriba”.
La sociedad lanzada en un movimiento inédito en busca de una utopía, se fue convirtiendo en un campo de experimento e  ingeniería social en el que se edificó un nuevo esquema de poder con base en los sóviets o concejos de obreros, campesinos, estudiantes etc. pero con la debida preeminencia de un Soviet Supremo; abolición de la propiedad privada, expropiaciones de tierras a los campesinos ricos, control sobre la distribución de alimentos como arma política,  estatización de la economía, planificación económica centralizada, colectivización del campo y fuertes medidas de control social desde el Estado/partido. A la muerte de Lenin ya se había construido el andamiaje para su sucesor. El paso de Lenin a Stalin constituyó un cambio de intensidad en términos de crecimiento de la dictadura, de la centralización autoritaria y, finalmente, la deriva totalitaria. Stalin encontró la excusa perfecta para su sistema férreo: la “amenaza capitalista”. A partir de allí queda inaugurada una era de terror, la colectivización forzada del campo incluye fusilamientos, el individuo desaparece al quedar subsumido en el Estado, se entroniza en el poder una burocracia política-militar y de intelectuales o artistas oficiales que sirve de cementación al Estado totalitario en sus prácticas y rituales. Asistimos a la peor versión del marxismo, una en la que se modifica para ponerle ropaje a cada envite generado por prácticas políticas de control total con el señuelo de “fines superiores” u “objetivos históricos”. Es el marxismo instrumentalizado para justificar la escalada de un Estado represivo y totalitario. Es el marxismo convertido en oráculo; contra el propio Marx sufre la conversión en una ideología oficial. El marxismo así concebido pierde su contenido crítico, es despojado de su valor hermenéutico y epistemológico para desplazarse hacia una “concepción del mundo” reglamentada desde el poder. Tal como lo aprecia Herbert Marcuse “Pasa a formar parte de la superestructura de un sistema de dominación establecido, el movimiento del pensamiento es codificado en sistema filosófico”. El marxismo-leninismo y su deriva stalinista se constituyó en una ideología al servicio de un “museo de horrores”.
                                     3. El marxismo crítico
La vertiente crítica es una expresión  del pensamiento marxista que recupera diversos aportes y sensibilidades intentando rebasar la problemática del simple “economicismo” en el esquema de “socialización de las relaciones de producción” o la cuestión añeja de la “dictadura del proletariado”. Aunque son muchos los autores que podrían formar parte de la entonación crítica, parece claro que la agrupación que mejor realiza ese espíritu, por su alcance cultural y civilizatorio es la Escuela de Fráncfort con notables pensadores como Adorno, Marcuse, Horkheimer y Benjamín. La crítica no se focaliza sólo sobre el sistema económico capitalista sino sobre todo el complexus de Episteme y el cuerpo valórico e histórico-cultural que le sirve de soporte: la civilización occidental. El punto de partida de Fráncfort es que el mundo asiste al “desvanecimiento” de la “razón objetiva”, esa razón substancial o global tan apreciada por los griegos clásicos y aún por los primeros modernos, donde el cosmos constituía una unidad entre el hombre y la naturaleza Realizando la idea de comunidad natural/racional plena que dotaba de un sentido trascendente al mundo. Es la razón entendida como logos, como razón comprehensiva donde conocimiento y ética se encuentran religados. Es la idea de razón completamente distinta a la separación que ha impuesto el pensamiento moderno entre naturaleza y cultura.
El pensamiento de Frankfort realiza la constatación  histórica y filosófica de que el desarrollo de la modernidad avanzada ha operado una fractura de la razón objetiva, ésta se ha escindido con el triunfo de la razón subjetiva, un tipo de razón reduccionista y unilateral que privilegia la racionalización de los medios con vista al fin de dominación o razón instrumental. Deviene la razón como una cualidad del sujeto, frío instrumento de cálculo de medios óptimos para lograr fines ajenos a la razón. Esta racionalidad de la dominación encuentra su mejor elaboración en la moderna sociedad tecnológica.
 Con ese  telón de fondo, es preciso un apretado resumen de las principales tesis de Frankfort. Su idea central es la “crítica radical de la razón occidental”. La sociedad occidental es una barbarie, hay que aquilatar las potencialidades destructivas del progreso. La civilización tiene todas las posibilidades de “convertir el mundo en un infierno”. La razón instrumental es la lógica de la dominación. La racionalidad burocrática no es sólo fenómeno del capitalismo, es extensiva e inherente al llamado campo socialista. La liberación implica recuperar la dimensión utópica del humanismo. Una crítica radical desde el no-lugar, el lugar de la utopía, constituye una brutal contestación contra la dominación. La razón instrumental en cuanto arbitra medios (ciencia, tecnología, administración etc.) para dominar la naturaleza, sirve a su vez al propósito de dominar al hombre. La lógica del dominio de la naturaleza debe ser impugnada. La industria cultural es la cosificación del hombre unidimensional. La dimensión estética es el lugar donde se condensa la mayor fuerza crítica de la sociedad antagónica.
Sin embargo, siendo la crítica la cantera que exhibe su mayor riqueza, es también su principal problema, porque la crítica es su método pero también su propuesta. La crítica se desliza por un flujo y reflujo estetizante, y no se hace presente un cuerpo propositivo que permita explorar y responder la pregunta ¿Hacia dónde? Ni pensar en un modelo económico o político. Tomemos con pinza, por ejemplo, una tesis cardinal, a saber: “crítica de la razón occidental”. (Aclaremos que los maestros de la sospecha no son muy avenidos a sintonizar con preguntas que provengan desde algún enclave de “realismo”). Si abandonamos la razón occidental, una pregunta de base sería ¿Cuál es la alternativa? ¿Acaso la razón eslava? ¿Acaso la pulsión irracional?  Si la cultura occidental la abandonamos por segmentos ¿Entra en deposición la razón médica con su paquete de inventos contra las enfermedades? ¿La alternativa es un regreso del reloj de la historia, tal vez antes del Descartes de la “res cogitans”? Cuestión esta última pantanosa porque toparíamos con la edad media donde la razón era sierva de la teología. ¿Implicaría poner en el invernadero o retirar por completo la tecnología? De modo que esa son sólo algunas de las preguntas que surgen ante la deconstrucción de la razón occidental.
La escuela de Fráncfort prefigura ciertamente el destino de un paraíso, pero la aeronave tiene serios problemas con la escalera y con el tren de aterrizaje. Hay en esa línea de pensamiento un espíritu melancólico, una especie de nostalgia por la “Razón objetiva”. Por lo demás, la razón objetiva y la razón subjetiva son por igual hijas de la civilización occidental. Asimismo, la idea de crítica es propia de la modernidad occidental desde Descartes hasta Lutero y desde éste hasta la Ilustración, alcanzando su mayor sistematización en el programa de Kant.

























                                           

viernes, 23 de febrero de 2018

RADIOGRAFÍA DE LA CRISIS VENEZOLANA

Artículo tomado de:
http://elucabista.com/2018/02/21/resultados-encovi-2017-
radiografia-la-crisis-venezolana/
El UCABISTA.COM
Resultados ENCOVI 2017: Radiografía de
la crisis venezolana
Pobreza de 87%, pérdida de 11 kilos de peso en más de la mitad de la población,
desempleo de 9%, aumento de 30% en la mortalidad materna y desescolarización de
más de un millón de niños y adolescentes son algunos de los datos que arrojó la
Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana, investigación
conjunta de la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de
Venezuela y la Universidad Simón Bolívar presentada este 21 de febrero
“Somos un país que se ha empobrecido de manera generalizada y que sufre un
deterioro enorme de la calidad de vida de todos sus habitantes”. Así resumió la
socióloga María Gabriela Ponce los resultados de la Encuesta Nacional de
Condiciones de Vida de la Población Venezolana (ENCOVI 2017) presentados este 21
de febrero en la sede de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas.
Como integrante del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB,
Ponce forma parte del equipo de la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad
Central de Venezuela (UCV) y la casa de estudios de Montalbán que desde 2014
realiza este proyecto de investigación, cuyos objetivos se centran en recabar
información relevante y actual sobre la realidad social del país, identificar los
principales problemas que vulneran los derechos esenciales de la población, conocer
las disparidades socioeconómicas y determinar la percepción de seguridad pública
entre los venezolanos.
La ENCOVI 2017 fue practicada sobre una muestra de 6.168 hogares distribuida en
toda Venezuela y la información fue levantada entre julio y septiembre. Sus
resultados tienen como período de referencia el 30 de agosto de 2017.
La agenda del estudio incluyó temas como pobreza, acceso a la salud, educación,
empleo, cobertura de las misiones sociales, alimentación y nutrición, entre otros.
Entre los principales hallazgos de la investigación se encuentran los siguientes:
Pobreza
 La pobreza por ingresos creció 5,2% en un año y pasó de 81,8% en 2016 a
87% en 2017. Eso significa que casi 9 de cada 10 hogares no tienen los recursos
para acceder a los bienes mínimos necesarios. Entre 2014 y 2017, el porcentaje
de hogares en situación de pobreza creció 38%.
 La pobreza es mayor en ciudades pequeñas y caseríos. Según el estudio, 74,5%
de la población de estas zonas es pobre, mientras en la Gran Caracas la
pobreza alcanza a 34% de la población.
 Seis de cada 10 venezolanos (59,6%) dicen ser beneficiarios de alguna misión
social, es decir, 13,4 millones de personas. De ese total, 94% recibe atención de
los programas de alimentación o “bolsas CLAP”, lo que implica prácticamente
la desaparición del resto de las misiones, incluyendo Barrio Adentro, que solo
atiende a 1,4% de la población.
 Las bolsas de comida llegan a 75% de los hogares. Sin embargo, más de la
mitad (53%) las recibe sin periodicidad fija. Esta situación es más marcada en
poblados pequeños y caseríos, donde solo 2 de cada 10 hogares la consigue
mensualmente.
Alimentación
 9 de cada 10 venezolanos no puede pagar su alimentación diaria.
 8 de cada 10 venezolanos declararon haber comido menos por no contar con
suficiente alimento en el hogar o por la escasez.
 Aproximadamente 8,2 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas
al día y las que consumen son de baja calidad nutricional, principalmente
tubérculos. Las proteínas están desapareciendo de la dieta.
 6 de cada 10 venezolanos (64%) han perdido aproximadamente 11 Kg de peso
en el último año por hambre.
Seguridad personal
 9 de cada 10 venezolanos considera que la inseguridad personal se agravó
durante el año.
 Los jóvenes son las principales víctimas de la violencia. 43 hombres y mujeres
entre 12 y 29 años mueren cada día en el país.
 La tasa de homicidios en Venezuela se ubicó en 89 por cada 100 mil habitantes,
un incremento de más de 345% versus el año 1998.
 22% de la población fue víctima de algún delito, es decir, uno de cada 5
venezolanos. Sin embargo, 65% prefirió no denunciar ante las autoridades por
la desconfianza en el trabajo de las instituciones.
Salud
 68% de la población venezolana no tiene seguro de atención de salud, esto
representa un incremento de 5% respecto a 2016 y casi de 20% versus 2014.
 Solo 19% de las mujeres embarazadas en el estrato más pobre se controla
desde el primer mes de gestación versus 73,3% que sí lo hace desde el inicio del
embarazo en el estrato más rico.
Educación
 Entre 2015 y 2017 el acceso a la educación entre la población de 3 a 24 años, en
promedio, descendió de 78% a 71%. Esto significa que poco más de 9,3
millones de niños y jóvenes en ese rango de edad asisten a clases y que más de 1
millón están fuera de la escuela. En el caso de los jóvenes de 18 a 24 años, casi
la mitad (48%) no estudia.
 Seis de cada 10 jóvenes entre 18 y 24 años no acceden a la educación superior.
Esto implica un aumento de 10% versus el año 2016. .
 Cuatro de cada 10 niños y adolescentes entre 3 y 17 años (38%) dejan de asistir
a clases por distintas causas, incluyendo problemas de transporte, apagones o
falta de alimentación.
Empleo
 La tasa de desempleo abierto se incrementó de 7,4% en 2016 a 9% en 2017.
Esto significa que poco más de 220 mil personas se quedaron sin trabajo en el
último año.
 Contando el porcentaje de personas que trabajan durante menos de 15 horas a
la semana o ganan menos del salario mínimo aun trabajando las 40 horas
semanales de ley, el desempleo en Venezuela alcanza al 15,3% de la población.
 Casi 4 de cada 10 venezolanos (37,5%) trabajan por cuenta propia. 44% de los
trabajadores lo hace sin ningún tipo de contrato o beneficio laboral. Sólo 39%
de los trabajadores tiene un empleo fijo.
 Sólo 38% de los trabajadores está afiliado al Seguro Social, lo que ayuda a
inferir que por lo menos 40% de la población podría estar en el sector informal
de la economía.
Junto a María Gabriela Ponce, el panel de presentación de los resultados de la
ENCOVI estuvo integrado por el sociólogo Roberto Briceño-León (director del
Laboratorio de Ciencias Sociales y del Observatorio Venezolano de Violencia);
Marino González (miembro de la Academia Nacional de Medicina e investigador de la
Unidad de Políticas Públicas de la Fundación de Investigación y Desarrollo de la
USB); Anitza Freitez (directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales
de la UCAB); Marianella Herrera (médico especialista en nutrición e integrante de la
junta directiva de la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición) y el
economista Demetrio Marotta (profesor de las escuelas de Economía y Ciencias
Sociales de la UCAB)
Durante la instalación del evento, el rector de la UCAB, Francisco Virtuoso, resaltó la
importancia de esta encuesta y el esfuerzo que ha implicado para hacerle frente a la
ausencia de información oficial sobre indicadores sociales en el país.
“No se trata solo una referencia informativa de primer orden sino de un instrumento al
servicio de la incidencia pública en aquellos ámbitos de su interés”, dijo el sacerdote
jesuita.
Desde su primera edición, la ENCOVI se ha convertido en una fuente de información
confiable y de gran utilidad para diseñadores de políticas públicas, legisladores,
medios de comunicación, académicos, gremios y otros integrantes de la sociedad civil
y la opinión pública internacional interesados en conocer la realidad venezolana y
actuar sobre ella.
Los resultados completos de la Encuesta de Condiciones de Vida de la Población
Venezolana (ENCOVI 2017) están disponibles para descarga a través del siguiente
enlace:
https://www.ucab.edu.ve/investigacion/centros-e-institutos-de-investigacion/encovi-
2017/

jueves, 4 de enero de 2018

Intervención Militar

Ricardo Hausmann, economista venezolano y profesor en la Universidad de Harvard (EE UU), aseguró que debido a la situación política y económica que afecta a Venezuela una intervención militar podría ser la solución ante el complejo panorama del país. 
Mediante un comunicado llamado "El Día D para Venezuela", el economista aseguró que una intervención internacional es una opción que genera miedo en los gobiernos latinoamericanos debido a su "historia de agresiones contra sus intereses soberanos, especialmente en México y Centroamérica". 
"Es posible que estas no sean las analogías históricas correctas. Después de todo, Simón Bolívar pasó a ser llamado el Libertador de Venezuela gracias a la invasión de 1814 organizada y financiada por la vecina Nueva Granada (hoy Colombia)", resaltó Hausmann. 
Hausmann aseguró que el plan A de la oposición venezolana es un cambio de gobierno a través de elecciones justas. Afirma que es un "desafío a la credulidad" pensar que un régimen "dispuesto a matar de hambre a millones de personas para mantenerse en el poder" quiera  ceder su poder en elecciones libres. 
En el comunicado el economista desestimó el éxito de un posible golpe militar a través de la Fuerza Armada. Destacó que el gobierno de Nicolás Maduro es una dictadura militar con militares  a cargo de agencias gubernamentales. 
"Los oficiales de alto rango de las fuerzas armadas son esencialmente corruptos, habiendo participado durante años en actividades de contrabando, delitos cambiarios y en las compras públicas, narcotráfico y muertes extrajudiciales", dijo Hausmann.

martes, 2 de enero de 2018

Rafael Ramírez y sus 13 Claves


Por EL NACIONAL WEB
01 DE ENERO DE 2018 07:40 PM | ACTUALIZADO EL 01 DE ENERO DE 2018 19:53 PM
Rafael Ramírez, ex presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y ex ministro de Petróleo, se pronunció este domingo sobre la situación que atraviesa Venezuela y sostuvo que se está “asesinando a la revolución”.
En un artículo de opinión publicado en Aporrea, Ramírez comentó las dificultades que vive el país y exhortó a otros dirigentes del oficialismo rechazar las acciones del gobierno.
“En una mezcla de prepotencia, ignorancia, incapacidad, cinismo y mucha irresponsabilidad, han llevado a nuestro pueblo a una situación inimaginable de sufrimiento y humillación. Un retroceso tremendo”, dijo el ex ministro.
En el documento, en el que se aludiría directamente al presidente Nicolás Maduro, también explicó que las medidas económicas que se han tomado, a su juicio, no han sido las correctas.
Estas son las 13 frases clave del artículo publicado por  Ramírez:
1. Carnet para recibir “dádivas”: “Una profunda desesperanza y falta de fe en el futuro se ha instalado en el corazón de nuestro pueblo (….) ahora en las calles exigiendo un pernil, una caja de cartón con algunos productos extranjeros de supervivencia, acorralado con un carnet para obtener una dádiva, algo. Un Pueblo paciente que no merece vivir lo que está viviendo”.
2. Culpables: “¡La economía es un caos! ¿Hasta cuándo tanta improvisación? ¿Quién se beneficia de todo esto? ¿Quiénes se han hecho millonarios a tu sombra? ¿Te los nombro? Ya basta de echarle la culpa a otros, primero la guerra económica, luego las sanciones, ahora resulta que es culpa de Pdvsa”.
“¿Cuándo vas a sumir tu responsabilidad? ¿Cuándo vas a decir,  'me equivoqué' ,  'me retiro' , o al menos  'voy a rectificar' ?, ¿es que este pueblo no merece un poco de honestidad?”.
3. Control de cambio: “La inflación sí existe, ¿sabes?, manda a alguien a hacer mercado y que te cuente, pregunta a los que viven de su salario”.
“La devaluación a niveles de colapso, un diferencial cambiario que te has empeñado en mantener y que ha hecho millonarios a tu entorno y tus amigos, a la oligarquía de siempre, la que te aplaude, la que maneja tus medios de comunicación, tus empresas amigas".          
4. Jóvenes sin futuro: “Los jóvenes, el futuro, salen por miles del país, los más afortunados, los profesionales, a empezar de nuevo, ahora como emigrantes, los más de ellos que salen del país, dejan las familias y todo para ser humillados, explotados, prostituidos, sólo porque no ven posibilidades en nuestra patria, porque los matan, porque no tienen trabajo, porque no les alcanza”.
5. Falta de medicamentos: “Los enfermos crónicos, condenados a seguir con sus padecimientos o a fallecer porque no hay manera de  tener acceso constante a los medicamentos, al sistema de salud colapsado. No me vayan a decir que son cuentos de los escuálidos”.
6. Sector petrolero: “Luego del llamado 'sacudón', montada para desplazarnos de la dirección de Pdvsa y del sector que el comandante nos había confiado y que así lo ratificó en dos oportunidades durante la campaña de 2012, la empresa colapsó”.
7. Sentencia del Tribunal Supremo de Justicia ¿TSJ?: “¿Qué pasó con la otra parte de la sentencia? Quedó firme y a partir de allí, los contratos de interés público, como los del sector petrolero o minero, por primera vez en la historia de nuestro país  pasan directamente al TSJ para su aprobación. ¿Cómo es posible esto? ¡Es inconstitucional!”.
8. Arco Minero: “Se entregaron nuestras reservas de oro a la Golden Reserve, la misma empresa transnacional que Chávez nacionalizó y expulsó del país por defraudar al Estado venezolano. No solo la volvieron a traer, sino que acordaron pagarle lo que la empresa pidió como  indemnización por el acto del Comandante Chávez, más de 750 millones de dólares”.
9. Situación social: “La situación social se ha deteriorado aceleradamente, como consecuencia de la crisis económica. Hoy día, la situación se ha deteriorado rápidamente, en términos de aumento de la pobreza y la pobreza crítica, tal como lo indica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal); en términos de no poder garantizar la alimentación del pueblo, tal como lo indica la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO)”.
10. Llamado a la dirigencia oficialista: “¿Y entonces? ¿van a permitir este linchamiento moral y político en contra mía? ¿Es que nadie va a decir nada a favor del pueblo? ¿Es que esta revolución se va a desfigurar para transformarse en esto? (….) Hoy soy yo, mañana serán ustedes o cualquiera que salga del chantaje”.
11. Oficina en Viena: “La Oficina del Ministerio de Petróleo en Viena, (sede de la OPEP) lo que hace es fiscalizar a qué precio Pdvsa vendió el petróleo. Esta oficina no hace ninguna venta de petróleo. No vende ni un barril”.
12. Presidente sin capacidad para resolver: “Son temas que, de haber estudiado un poquito, se hubiesen dado cuenta que están mintiendo descaradamente y haciendo un tremendo daño al país, solo para buscar actos sensacionalistas, “Dakazos” para distraer la atención a los problemas que padece el pueblo, los reclamos de la calle y que el presidente no tiene capacidad de resolver”.
13. Momento decisivo: “El 2018 será un año decisivo, crucial para nuestra revolución, nuestro pueblo, nuestra patria. Somos los hijos de Chávez y de Bolívar, estamos obligados a seguir luchando por el socialismo”.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Variaciones sobre felicidad social / Horacio Biord Castillo



Variaciones sobre felicidad social
RCL les invita a leer a Horacio Biord Castillo.-
Una frase chusca ampliamente usada en Venezuela es “éramos felices y no lo sabíamos”. Como comentario jocoso aplicado a la situación actual del país y, a la vez, queja por las extremas dificultades de las circunstancias presentes, parecería acertada a simple vista. Si como chiste funciona bien, pues sintetiza un descontento generalizado, no ocurre lo mismo como juicio sociológico. Como tal encierra, en el mejor de los casos, solo verdades a medias.
Es bastante probable que el país nunca haya vivido una situación tan compleja como la actual; pero, de allí a creer que antes “éramos felices” hay un trecho largo. La gravedad de la situación actual corre pareja con su visibilidad social, principalmente porque afecta de manera dura y sostenida a dos sectores que facilitan la percepción del fenómeno: las clases medias y la población urbana. Ello plantea dudas sobre si en el pasado hubo o no situaciones de gran pobreza y carencia de bienes comparables a la actual.
La pobreza rural tiene componentes distintos de la urbana, pues ocurre en contextos de saberes y haceres tradicionales y modos de producción que facilitan el acceso a recursos y productos que mitigan las necesidades básicas, a diferencia de las grandes concentraciones y hacinamiento de las barriadas populares urbanas, amén de las nuevas dependencias tecnológicas. Por otro lado, la visibilidad de un fenómeno implica su más amplia difusión. De allí que la situación actual haya adquirido una mayor visibilidad y, por ende, genere mayor preocupación que situaciones de inequidad del pasado.
Una duda sobre si antes éramos o no felices es la relativa a quiénes realmente lo pudieron ser. He ahí la grave cuestión de cuya respuesta depende, en gran parte, la construcción de un nuevo proyecto de país. Vale la pena interrogarse muy críticamente si esa felicidad era policlasista, sin diferencias regionales o de estrato social, de género, étnicas y tantas otras que hacen al país enormemente diverso y rico, por tanto, en su misma diversidad. Además el empleo del copretérito como tiempo verbal (“éramos”, “sabíamos”), se refiere a un antes impreciso y, por tanto, difícilmente situable en el continuo espaciotemporal.
Si nos fijamos en el país moderno, entendido a partir del impacto económico de la renta petrolera, podemos suponer que la frase de la supuesta felicidad se refiere, por tanto, a un relativamente largo y desigual período de la historia de Venezuela que comenzaría hacia 1920 y culminó, para emplear fechas redondas, en torno a 2000. Pero esos años fueron muy desiguales en campos como la política, la economía, lo social, la producción cultural, etc.
Un aspecto importante que no debe soslayarse es, sin embargo, la inversión del Estado en sanidad y salud, nutrición, educación, construcción de vialidad y viviendas. Ello (aunado a un efectivo proceso de movilidad social ascendente que caracterizó a la sociedad venezolana entre, al menos, 1930 y 1980 y posibilitó el surgimiento y consolidación de clases medias) contribuyó a crear la percepción de “felicidad social”, sobre todo visto ese largo período a la distancia, es decir, con suficiente perspectiva histórica.
Cuestiones que deseo enfatizar y dejar muy claras son las siguientes:
  1. a) obviamente estamos ante una situación sociopolítica y económica muy compleja que necesita soluciones verdaderas y sostenibles en el tiempo;
  2. b) los distintos gobiernos desde 1920 en adelante, especialmente entre 1936 (para tomar como evidencia el “Programa de Febrero” de Eleazar López Contreras) y 1999, se esforzaron con aciertos y desaciertos, cada uno con su estilo y talante político e ideológico, en lograr un país con menos desigualdades; pero
  3. c) decir que “antes” todos “éramos felices” e ignorábamos tal condición, me parece no solo exagerado sino inexacto.
Esta última cuestión sería baladí si solo se tratara de un chiste, pero como los comentarios jocosos suelen encerrar críticas sociales no expresadas de otra forma, me preocupa que las ideas y creencias que la subyacen se proyecten en el futuro. No debe plantearse ni asumirse de ninguna manera, explícita o no, la aspiración de querer regresar a un tiempo supuestamente idílico.
Bolívar, en el discurso pronunciado el 15 de febrero de 1819 ante el congreso constituyente reunido en Angostura (hoy Ciudad Bolívar), sintetiza su visión de estadista. En él expresó que el “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
Esa idea ha sido recogida y parafraseada ampliamente en la propaganda oficialista en Venezuela en los últimos años. Incluso, en el “Plan de la Patria” para guiar el desempeño gubernamental entre 2013 y 2019, el segundo gran objetivo es “continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política” para nuestro pueblo”.
Con ello, y como también es posible aprehender en las metas (llamadas allí “objetivos nacionales”) y actividades u objetivos específicos (denominados “objetivos estratégicos y generales”), se establece una equivalencia entre el llamado por Chávez y sus seguidores “socialismo bolivariano” o “socialismo del siglo XXI” y la concepción de Bolívar sobre el mejor sistema de gobierno expresada en el Discurso de Angostura.
Probablemente 2018 será un año decisivo y definitorio para la vida venezolana de las próximas décadas. Lo que se haga o deje de hacer en materias como lo político, lo económico y lo electoral influirá de manera marcada y definitiva sobre el modelo de país que se adopte en el futuro inmediato. El llamado “socialismo bolivariano”, pese a sus intenciones, no logró responder a los retos del manejo del país y ha generado mayor pobreza, exclusiones y represión. En el campo ideológico, es muy común que los reformadores sociales asuman que el fin justifica los medios.
De allí la relevancia absoluta de desterrar la falsa idea de que antes éramos felices sin saberlo. De haberlo sido, y a mis oídos vienen entre otras (pese incluso a sus propias y, en muchos sentidos, lógicas contradicciones) las advertencias de Uslar Pietri sobre las dos Venezuela, reinterpretadas quizá a la luz de las décadas transcurridas, la historia hubiera sido distinta. De haber sido un país feliz, una masa importante de votantes, muchos de ellos políticamente ciegos y alienados de sus verdaderos intereses grupales, no hubiera privilegiado proyectos políticos como el del socialismo bolivariano y no hubiera castigado de manera tan reiterada y contundente -casi pienso “castrado”- a los principales actores políticos que contribuyeron a construir la Venezuela del siglo XX.
En otras palabras, el advenimiento del “socialismo bolivariano” o “socialismo del siglo XX”, no tanto su formulación como su concreción, responden a situaciones socioeconómicas objetivas que contrastan ampliamente con la pretendida anterior felicidad social desconocida.
Por tanto, Venezuela reclama la formulación de un verdadero proyecto de país que privilegie la equidad, la igualdad y la inclusión, desterrando para siempre la discriminación de cualquier tipo (incluso la ideológica), la exclusión (y, consecuentemente con lo anterior, la derivada de razones políticas), el racismo y las inequidades (aun las más sutiles e inaprehensibles).
El reto de 2018 es construir participativamente un nuevo proyecto de país y un insoslayable compromiso con él: la persistencia de la unidad y la determinación por horizontes más promisorios hacia escenarios de “mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, nos aconsejaría casi doscientos años atrás, viendo quizá lo insumergible y enhiesto de la Piedra del Medio, el propio Bolívar.

Horacio Biord Castillo

Escritor, investigador y profesor universitario
Contacto y comentarios: hbiordrcl@gmail.com


lunes, 17 de julio de 2017

Nueva Conciencia Venezolana



Mucho hemos anhelado un cambio de conciencia en nuestro país, la mayoría de las veces, sin tener claridad del rumbo que queremos seguir, otras veces sin la motivación suficiente y casi siempre con la desesperanza como compañera.
La ínfima minoría que hoy gobierna de manera ilegítima, a nuestra nación ha hecho solo una cosa muy bien y no es otra que manejar nuestras emociones a su conveniencia.
La censura de los medios de comunicación, nos ha hecho presa fácil de la manipulación y el engaño.
Más, hoy quiero compartir mi alegría y orgullo, porque ayer demostramos, con hechos, que el anhelado cambio de conciencia en Venezuela, ya se dio.
Estamos preparados para un país sin Fuerzas Armadas, somos un pueblo capaz de organizar un gran proceso de consulta popular en menos de 10 días, permitiendo la participación de quienes vivimos aquí y de todos los que están en cualquier parte del mundo.
Con la fuerza del entusiasmo, del optimismo y del amor por nuestra herencia libertadora, hemos desmontado profundas creencias que ya no tienen base para seguirse manifestando, hemos ratificado, lo que se oye y se siente en las calles desde hace más de 3 meses.
Los personeros del gobierno intentarán, por todas las vías posibles, hacernos creer que lo de ayer fue un fracaso, en eso son expertos,pero ya nosotros aprendimos, ya Venezuela hizo el cambio de conciencia.
Políticamente hablando, las cifras de la Consulta Popular no tienen más lectura que la que nos indica, un éxito total y rotundo, entendamos y procesemos las cosas en las dimensiones reales, lo que el CNE monta en 6-8 meses, nosotros lo hicimos en menos de 10 días, lo que el PSUV logra ofreciendo dinero, comida y enseres (que tampoco cumplen) nosotros lo logramos activando la voluntad del pueblo, que es como se hace en democracia, lo que la fuerza armada (sí en minúscula) debe garantizar, nosotros lo garantizamos siendo una sola voz y compactando esfuerzos.
Lo que logramos en procesos electorales con 4 veces más la cantidad de mesas disponibles para votación, lo igualamos en las condiciones que ya ustedes y yo sabemos.
Ha sido un esfuerzo titánico, los grandes cambio vienen luego de grandes crisis y lo estamos superando.
Ahora más que nunca, estamos frente a una Venezuela unida, soberana, libre y democrática.
Estoy orgullosa de cada uno de mis hermanos Venezolanos!!!
María Alejandra Pasarella