sábado, 12 de julio de 2014

Desarrollo sustentable del Eje Orinoco



Cigads propone estrategias para el desarrollo sustentable en el eje del
Orinoco

Luego de dos años y medio de investigación
el doctor Sergio Milano y los magister Yannet
Oliveros y Rafael Blanca, presentaron
oficialmente las conclusiones y propuestas
originadas de su trabajo en las comunidades
del eje del Orinoco, que evidenció el impacto
negativo que tendrá la explotación de la faja
petrolífera en el conjunto de localidades
ubicadas en la zona, de no aplicar estrategias
educativas y de producción.

El trabajo titulado “Posibilidades y
vulnerabilidades de las comunidades rurales
del eje del Orinoco, para participar con
equidad en la explotación de la faja petrolífera ‘Hugo Chávez Frías’”, forma parte de los
estudios realizados por el Centro de Investigación en Gestión Ambiental y Desarrollo
Sustentable (Cigads) de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG),
financiado por Fonacit y la misma casa de estudios. Los resultados serán presentados ante
las instancias gubernamentales competentes, desde alcaldías hasta la empresa Petroleos
de Venezuela (Pdvsa).
Durante la presentación, realizada el martes 8 de julio en el salón de usos múltiples de la
sede de Invstigación y Postgrado, Sergio Milano, Coodinador de Cigads UNEG, explicó que
la idea del estudio surge de otra investigación en la que la universidad participó de forma
parcial, que trataba sobre el impacto de la explotación petrolera en comunidades del
corredor del Orinoco, como Pariaguan; “la situación hallada es que se desarticulaban los
modos de producción tradicional y se generó probreza, ante la situación y temiendo que
se repitiera se realizó el proyecto en la zona del eje, en una poligonal de 1340 kilómetros
cuadrados”.
Milano agregó que como base del estudio se tomó en cuenta la calidad de vida, la
productividad y la producción de las comunidades, para así lograr identificar los factores
que influyen en las limitaciones y posibilidades de cada grupo, una vez señalados se
pudieron permitir crear estrategias para la participación con equidad de estas poblaciones
en la actividad petrolera.
“Este es un proceso que ya inició”, destacó Milano y señaló que aún hay mucho que
mejorar desde el punto de vista técnico, para que el impacto no afecte de forma negativa,
como por ejemplo: organización comunitaria, educación ciudadana, capacitación técnica y
generar participación política.

Calidad y producción
Yanett Oliveros, encargada de evaluar la percepcion sobre la calidad de vida en las 27 comunidades estudiadas, expuso que los instrumentos de investigación arrojaron como resultado que los miembros de los grupos estudio se sienten temerosos y apáticos; la investigadora añadió que el bajo nivel académico que existe es uno de los factores que no les permite dirigir las decisiones de la comunidad, mucho menos ser considerados para un puesto de trabajo que requiera de conocimientos de educación universitaria, también se evidenció un declive en el sistema de valores como el respeto mutuo y la solidaridad, esto aunado a la baja producción solo podría acrecentar la inseguridad en las zonas antes descritas.
“Todos estos factores son señales que la población no está preparada para entrar en un campo económico como el del petroleo, primero por el nivel de educación académico, ciudadano y familiar, segundo por la capacidad de producción, que es casi nula y por tanto tampoco tendrían capacidad de satisfaser una demanda que sin duda crecerá exponencialmente cuando la explotación de la faja esté en auge”, finalizó Oliveros.
Por su parte, Rafael Blanca, describió las conclusiones sobre la producción y productividad de las áreas en estudio como una economía basada en la subsistencia, “el agricultor o pescador, actividades más comunes, no tiene metas empresariales, ni aplica valores matemáticos a sus procesos, lo que obtiene de forma artesanal es para su familia y sí mismo y quizás vender una parte; es por eso que no están en capacidad de generar recursos para un pedido más grande que su propio círculo”, expresó.
Para atacar este grave problema, Blanca asegura que es necesario la aplicación de sistemas automatizados compatibles con el medio ambiente, mecanismos de irrigación, piscicultura, quizás artesanía o turismo, de otro modo la explotación petrolera solo llevará a una migración de estas comunidades, colaborando con reducir su población y no con el desarrollo de la misma. Para evitar tal destino, los investigadores propusieron una serie de estrategias basadas en las debilidades encontradas, entre las que destacan aplicación y capacitación para el uso de la tecnología, promover la identidad local, el trabajo comunitario y educación ciudadana. (AR)

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