martes, 3 de junio de 2014

RETO AL PADRE ETERNO




    Según un periódico bogotano, el siguiente Decreto fue dictado por el año de 1820, con motivo de una horrorosa sequía que desoló los departamentos agrícolas del entonces Imperio del Brasil.
         El asunto reza así:

            El Alcalde Mayor de Castaña
                   Considerando:
Que el Supremo Hacedor no se ha comportado bien en esta Provincia y población, una vez que en todo el año anterior ha caído tan solo un aguacero, y que en este verano, no obstante las procesiones, novenas y trisagios, no ha llovido ni una sola vez, y que por consecuencia se ha perdido toda la cosecha de castaña de que depende la prosperidad del Departamento,

                    Decreta:

    Art. 1.-  Si dentro del perentorio término de ocho días, a contar de la fecha del presente Decreto, no lloviese abundantemente, nadie irá a misa ni rezará oraciones.
    Art. 2.- Si la sequía durase ocho días más, serán quemadas las iglesias, capillas y destruidos los misales, rosarios y cualquier otro objeto de devoción.
    Art. 3.- Si finalmente tampoco lloviere en un término de ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjes, beatos y santurrones.
    Y por el presente se concede facultad para cometer toda clase de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quién tiene que habérselas”.

         Lo que no dice el periódico es si se han tenido noticias de que el Supremo Hacedor le tuvo miedo al vidente Alcalde.



(Tomado del semanario El Molino. El Callao. 14 de noviembre de 1925. Año II, N° 67. Órgano de intereses generales. Editores y Administradores: Hermanos Yánez Delgado).

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